Todo lo que soy
Hay una relación compleja con la propia historia. Con lo que uno ha sido, con lo que ha hecho bien y con lo que no.
A veces se mira hacia atrás con juicio. Pensando en lo que pudo haber sido distinto, en los errores, en las decisiones que, en su momento, no parecían las correctas.
Y sin embargo, con el tiempo, algo empieza a cambiar.
No porque la historia se reescriba, sino porque se entiende de otra forma. Porque poco a poco se vuelve evidente que nada de eso estuvo aislado, que cada experiencia —incluso las más difíciles— fue parte de algo más amplio.
No siempre es inmediato. A veces toma años llegar a ese punto.
Pero cuando ocurre, aparece una especie de reconciliación. No perfecta, no total, pero suficiente para dejar de pelear con lo que ya fue.
Y en ese lugar, surge algo distinto: la posibilidad de aceptar la propia historia sin necesidad de corregirla.
Esta canción nace desde ahí.
No como una conclusión definitiva, sino como una forma de reconocer el camino recorrido, con todo lo que implicó.
No soy perfecto nunca lo fui
tengo batallas dentro de mí
He dudado más de una vez
pero aquí estoy sigo en pie
Cicatrices que hablan de ayer
errores que me hicieron creer
que incluso cayendo aprendí
a levantarme y seguir
Hoy celebro ser quien soy
con lo bueno y lo que no
No cambiaría mi historia
porque me trajo hasta hoy
Más que una afirmación, es un proceso.
Una forma de entender que lo vivido no fue un obstáculo, sino parte de la construcción.
Y que, incluso en lo que no salió como se esperaba, había algo que estaba tomando forma.
Si quieres escuchar la pieza completa, puedes encontrarla aquí:
Spotify · Apple Music · YouTube Music
Esta misma idea también aparece cuando se trata de aceptar lo que aún no está resuelto en no todo tiene que estar resuelto.
Y en la forma en que muchas veces se intenta entender todo demasiado pronto, como se explora en a veces no necesitas respuestas.
Si quieres ver todas las reflexiones, puedes regresar a reflexiones, o volver al inicio.